jueves, 20 de agosto de 2009


Aquí tenemos a una mujer que todos suponíamos que estaba pintando malas acuarelas, tocando Grieg y a Brahms, correteando de conciertos a fiestas y perdiendo el tiempo y dinero. De pronto nos enteramos de que ha abandonado esas tonterías, y se ha puesto a realizar el propósito mas alto y la función mas grande; aumentar, multiplicarse y llenar a la tierra. Y en ves de admirar su valor, de coronar a la plena feminidad y de entonar el canto triunfal de "nos ha nacido un hijo, nos han dado un hijo", ustedes, alegres como grillos en su duelo por el difunto, ponen caras largas y parecen tan avergonzados y tan deshonrados, como si esa chica hubiera cometido el mas vil de los crímenes.
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